Lecha de Almendras

La leche de almendras es una muy buena alternativa para veganos y personas con intolerancia a la lactosa. 

Es muy fácil de preparar.

Tiene menos colesterol y  más calcio que la leche de vaca. 

INGREDIENTES

  • 1 taza de almendras crudas y sin sal
  • 3 tazas de agua
  • 3 dátiles (opcional)
  • 1 pizca de sal

INSTRUCCIONES

  1. Deja en remojo las almendras durante 4-6 horas o la noche anterior.
  2. Cuela y lava las almendras. Puedes quitarles la piel, pero no es necesario.
  3. Coloca las almendras, el agua, los dátiles y la pizca de sal  en un boul y empieza a licuar/ batir. Empezá con una velocidad baja y anda subiendo de a poco. 
  4. Vacía la leche en un boul cubierto con el pedazo de tela para colar la leche, cuela bien la pulpa, hasta que no salga más líquido.
  5. Listo! Ahora pone la leche en una botella con tapa y guardala en la heladera 

Podés tomarla inmediatamente o guardarla durante 3 a 5 días.



Dejamos las almendras en remojo la noche anterior por tres razones: para que sea más fácil pelarlas, para que sea más fácil triturarlas y para que se activen, es decir, para que sean más fáciles de digerir y para que las vitaminas y minerales que hay en ellas se absorban con más facilidad. Si queréis más información sobre la activación de frutos secos y semillas os recomendamos que leáis este post de Loving Life.


La receta no puede ser más sencilla, basta con triturar los tres ingredientes en una batidora o robot de cocina y colar la leche con ayuda de una tela o gasa. No usamos un colador porque podrían pasar restos de almendra y queremos que nuestra leche sea totalmente líquida y sin tropezones.

Como veis la leche de almendras es muy muy muy (pero que muy) fácil de hacer. Os recomendamos que la consumáis en un máximo de 3 ó 4 días, ya que no lleva conservantes. Está deliciosa sola, con el café, con cacao, con canela, en recetas dulces, saladas y de todas las formas posibles que os imaginéis. Si la tomáis cruda aprovecharéis mejor los nutrientes de las almendras pero también podéis calentarla sin miedo y utilizarla igual que la leche de vaca o que cualquier otra leche vegetal. Probadla, ¡vuestra salud os lo agradecerá!

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